
Barcelona 2 – 0 Real Madrid. 13 de diciembre 2008
Supera los 200 partidos a muy corta edad, todavía para muchos roedores y piedreros no es indiscutible. Ayer fue la noche de los cracks, Eto’o y Messi resolvieron, pero Valdés merece la ovación.
Cuando salió al profesionalismo le decían el niño de la selva. Realmente era un niño y como tal actuaba en su momento, salía a destiempo, se llevaba por delante los atacantes cometiendo penales, fallaba con los pies y no era el cerrojo catalán que todos añorábamos. Hasta entonces todos eran y estaban a la sombra de Zubizarreta, mientras que en la Casa Blanca, otro niñito sí era el presente, y había hecho olvidar a Ilner, Casillas, paraba, y bueno, aún para todo.
Hoy el niño, con otro aspecto, sigue siendo de la selva, pero los papeles han cambiando, porque ahora es él quien impone su ley. Y en el clásico le ganó la partida a Casillas. El gran Iker paró un penal, pero no pudo con el olfato goleador de un hambriento Eto. Valdés hizo lo propio. Snjeider, Drenthe y Palanca, se estrellaron ante su humanidad.
Seguramente si el clásico hubiese quedado en tablas hablaríamos del clásico de los arqueros. Como no fue así, todos hablan de los cracks y los 12 puntos y años luz que el Barça le lleva al Madrid, y cuánto de ello se le debe a don Víctor Valdés.
Un súper clásico supone algo más que tres puntos. Supone la tranquilidad frente a los del otro patio. El chavo, inmortal cómico, niño de alma y presencia y viejo en edad, decía: “La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena” Tal vez una goleada estrepitosa hubiese sido venganza, y aunque no lo fue, y aunque el Madrid cayó con honores, esta victoria in extremis supuso un éxtasis en la gradería, muchas gargantas hoy cobran la histeria que produjeron el león indomable, y para seguir en la selva, la zarigüeya de la Era de Hielo (léase Eto y Messi)
Por encima del hombro, pero con cautela
Seis meses de tranquilidad, seis meses de mirar al campeón por encima del hombro. No obstante sigue siendo el campeón y aunque esté a la estela del destello blaugrana coincido con Pep, aún no es tiempo de cantar victoria. Sigue el Villarreal, la etapa reina llega a su final y el Barça “sí tiene cara de campeón” pero le falta constituir el cuerpo y forjar el camino. Sin embargo, gracias Barça, me adelantaste la navidad.
Supera los 200 partidos a muy corta edad, todavía para muchos roedores y piedreros no es indiscutible. Ayer fue la noche de los cracks, Eto’o y Messi resolvieron, pero Valdés merece la ovación.
Cuando salió al profesionalismo le decían el niño de la selva. Realmente era un niño y como tal actuaba en su momento, salía a destiempo, se llevaba por delante los atacantes cometiendo penales, fallaba con los pies y no era el cerrojo catalán que todos añorábamos. Hasta entonces todos eran y estaban a la sombra de Zubizarreta, mientras que en la Casa Blanca, otro niñito sí era el presente, y había hecho olvidar a Ilner, Casillas, paraba, y bueno, aún para todo.
Hoy el niño, con otro aspecto, sigue siendo de la selva, pero los papeles han cambiando, porque ahora es él quien impone su ley. Y en el clásico le ganó la partida a Casillas. El gran Iker paró un penal, pero no pudo con el olfato goleador de un hambriento Eto. Valdés hizo lo propio. Snjeider, Drenthe y Palanca, se estrellaron ante su humanidad.
Seguramente si el clásico hubiese quedado en tablas hablaríamos del clásico de los arqueros. Como no fue así, todos hablan de los cracks y los 12 puntos y años luz que el Barça le lleva al Madrid, y cuánto de ello se le debe a don Víctor Valdés.
Un súper clásico supone algo más que tres puntos. Supone la tranquilidad frente a los del otro patio. El chavo, inmortal cómico, niño de alma y presencia y viejo en edad, decía: “La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena” Tal vez una goleada estrepitosa hubiese sido venganza, y aunque no lo fue, y aunque el Madrid cayó con honores, esta victoria in extremis supuso un éxtasis en la gradería, muchas gargantas hoy cobran la histeria que produjeron el león indomable, y para seguir en la selva, la zarigüeya de la Era de Hielo (léase Eto y Messi)
Por encima del hombro, pero con cautela
Seis meses de tranquilidad, seis meses de mirar al campeón por encima del hombro. No obstante sigue siendo el campeón y aunque esté a la estela del destello blaugrana coincido con Pep, aún no es tiempo de cantar victoria. Sigue el Villarreal, la etapa reina llega a su final y el Barça “sí tiene cara de campeón” pero le falta constituir el cuerpo y forjar el camino. Sin embargo, gracias Barça, me adelantaste la navidad.