sábado, 6 de diciembre de 2008

“CUANDO PEP HABLA…”



Barcelona 4 – 0 Valencia. 6 de diciembre de 2008
“Es porque sabe” diría mi máximo ídolo periodístico: El gran Oso Panda, Luis Omar Tapia. Antes que nada; qué larga es una semana sin fútbol en miércoles, pero qué recompensa tienes si eres hincha culé.

¿Por qué le creo al Pep? Porque aunque Henry habló como todo un profesional, siendo sincero, Guardiola lo fue aún más: sentenció al francés y lo retó a animarse un poco más. Resultado final, una tripleta, la segunda desde que infunda la camiseta del Barça, la segunda frente a un equipo valenciano y tal vez la preferida por los culés. El rival, se antojaba difícil y terminó siendo un trámite.

Y es que hay que creerle al míster. Aunque Bojan no anda en su mejor nivel, la semana pasada convirtió un tanto de penal en Europa, y ayer se salió en el área che al mejor estilo de una combinación Messi – Xavi, desbordando y asistiendo con qué calidad.

¿Se viene el Shaktar?
Sí, gracias a Dios y al ajustado calendario que tiene que asumir estos humanos, esta semana habrá que robarle unos minutos al trabajo, o mejor dos horas, para seguir al Barça que anda con ritmo de crucero y dando exhibición sin pensar en qué campo juega. Pero ¿alguien ha pensado en el encuentro europeo, al menos yo no? Guardiola dice que él sí y como le creo, le creo, pero cuánto daría porque ya tenga la fórmula para comerse el merengue y pasar una navidad tranquila.

Una máquina de hacer felicidad

Me remito una vez más a los goles, porque todos lo sabemos, goles son amores pero vale la pena revisar primero el tercer tanto del Barça y el tributo que le rindió Dani Alves a Xavi. Este brasilero no sé qué ritmo bailó anoche, pero me hizo recordar al Barcelona de Ronaldinho antes de su abdicación, cuando se bailaba y gozaba a su ritmo y sus coreografías eran de lujo. Y en el cuarto gol culé, mucho me han hablado de la gran conexión de Henry y Bojan y ayer funcionó mejor y este chaval, tiene mucho que aprenderle al francés, y ese abrazo grupal dejó ver la alegría de la plantilla y en el caso personal la piel se me erizó, porque cuando vez señores de 30 años, profesionales, sonriendo como chicos, es posible pensar en que la cosa va bien. Y es más fácil aún sonreír.